martes, 7 de abril de 2015

Pastelitos de merengue


 Cuando era pequeña y en casa había algo que celebrar con pasteles... mis favoritos siempre eran estos que llevaban merengue. Me parecían una delicatessen, además de particularmente difíciles de hacer. Y eso era porque nunca había visto manipular el hojaldre.



 Leo me dio unos huevos caseros que tenían una pinta bárbara, y decidí hacer unos pastelitos de merengue con algunas claras que me habían sobrado de hacer los niditos de huevo.

  Y sí, buenísimos.


 Salieron buenísimos. Yo creo que muchas veces indiscutiblemente "el truqui" de la receta está en que los ingredientes sean de primerísima calidad.

 Así, que fuí a una pastelería de Tui donde amasan ellos mismos el hojaldre, y les pedí un par de láminas de tamaño bandeja de horno ;)

 Al llegar a casa, preparé los ingredientes, y me puse manos a la obra:
 

 Ingredientes para unos 50 pastelitos de merengue (aprox de 5 cm) aunque se puede variar el tamaño del cortador, claro

  • 2 hojas de masa de hojaldre
  • 1 huevo S
  • 30 gr azúcar blanco granulado

 para el merengue
  • 5 claras de huevo
  • 40 ml agua
  • 250 gr azúcar blanco
  • 25 gr azúcar impalpable
 En un bol pequeño batimos el huevo entero y reservamos. Sobre la mesa, desplegamos las hojas de merengue. Pintamos una de ellas con el huevo, y con cuidado de encajarla bien por las esquinas, ponemos encima la otra hoja de hojaldre y nos aseguramos de que queda pegada a la de debajo acariciando suavemente la superficie para ver que no queden burbujas.

 Precalentamos el horno a 200 ºC, ponemos un papel de horno sobre la bandeja... y empezamos.

 Con un cortador de galletas de 5 cm, redondo y con bordes ondulados vamos cortando la masa de hojaldre. Cuando tenemos la bandeja del horno llena de piezas, pintamos cada una con huevo batido y espolvoreamos a mano azúcar sobre la superficie pintada. Este azúcar se va a dorar con el huevo, y le va a dar ese aspecto final tan rico y atractivo.

 Horneamos durante 15 minutos. Que el hojaldre levante y las piezas cojan color, pero sin dejar se doren demasiado.


 Mientras nos hemos puesto a montar el merengue:

 en el bol de una batidora de varillas echamos la mitad de las claras con un par de cucharadas de azúcar y empezamos a montar.

 Mientras hacemos un almíbar con el resto del azúcar y el agua en una olla pequeña. Calentamos a fuego medio revolviendo con una batidor manual.
Cuando podamos echar una gota sobre un plato y ésta no se desparrame sino que quedará como una bola, entonces estará en su punto. Separamos la olla del fuego, y dejamos que se temple en una jarrita que nos facilite luego el echarla en las claras que estamos montando.

 Volvemos a la batidora y añadimos un poco de almíbar. Según va ganando cuerpo sumamos el resto de claras.


 Poco a poco echamos todo el almíbar sin dejar de batir hasta que la textura es fuerte y queda en las varillas el pico propio del merengue (mi batidora tiene dos varillas y por eso queda un pico doble)


 Sacamos la bandeja del horno, y dejamos que se templen los pastelitos. Mientras cargamos una manga pastelera con boquilla grande de estrella con el merengue.

 Con un cuchillo de punta redonda separamos en todos los pastelitos la mitad de su crecimiento de tal modo que hagamos una base y una tapita.

 Cuando todos tengan separada su tapa de su base, sin sacarlos de la bandeja del horno, sobre cada base hacemos un gran rosetón de merengue y le ponemos su tapita.


 Una vez todos los pastelitos estén rellenos, devolvemos la bandeja al horno a 200 ºC por 2 minutos, pero solo 2!!!

 Maaadre mía la pinta que tienen es buenísima!! hay que ver lo que hace un cortador bonito, y un poco de huevo y azúcar.


  Sin sacar todavía de la bandeja, y con un colador, espolvoreamos el azúcar impalpable que puede ser glasé, icing sugar... o incluso azúcar avainillado que le dará un toque de sabor extra sobre los pastelitos.


 Dejamos reposar y templar, seguro que respiran mejor sobre una rejilla (pero yo no los saqué de la bandeja) y esperamos hasta que estén totalmente fríos.


 Colocamos en una bandeja y listos para servir!!y


 La verdad es que son tan fáciles y tan ricos, que parece increible que me pareciéran tan complicados de hacer que nunca los había hecho antes.

 
 Ja,ja,ja Es gracioso lo que cambia la perspectiva a veces por no ser lo bastante atrevida, no?